1. Contiene todos los aminoácidos esenciales
Entre sus propiedades destaca su contenido en proteínas, convirtiéndose en un alimento muy interesante para personas deportistas, así como vegetarianos/veganos. De hecho, contiene todos los aminoácidos esenciales, por lo que su proteína es completa. Aunque este alimento no resolverá tus necesidades, si no ingieres producto animal o haces mucho ejercicio físico, incorporarlo será un buen complemento.

2. Máxima micronutrición
Su contenido en vitaminas y minerales es excepsional, entre los que cabe destacar la vitamina C, el calcio y el hierro. Por este motivo, las hojas de moringa se han utilizado en programas internacionales de desarrollo para nutrir a las poblaciones vulnerables (niños, embarazadas y lactantes), que tenían altos niveles de anemia ferropénica.

Su contenido en calcio es muy superior al de la leche de vaca (4 veces más), lo que la convierte en un alimento muy beneficioso para mujeres menopáusicas y niños en edad de crecimiento.

Además, la moringa tiene interesantes cantidades de magnesio, lo que también contribuye a un buen desarrollo de los huesos.

3. Acción antimicrobiana
El uso de la moringa para el control de diferentes infecciones generadas por microorganismos patógenos es cada vez más frecuente. Los aceites esenciales extraídos de sus hojas poseen un gran poder antifúngico, y los extractos de sus semillas proporcionan una potente acción bactericida sobre varias especies, como por ejemplo, el Helicobacter Pylori.

4. Gran acción antioxidante
Contiene más de 40 sustancias antioxidantes, destancando la provitamina A y la quercitina. La moringa es una gran aliada de la piel y las mucosas, y, en general, ayuda a retrasar el envejecimiento, ya que sus sustancias combaten la oxidación provocada por los radicales libres que dañan nuestras células.

5. Detox de metales pesados

Su consumo contribuye a la eliminación de ciertos metales pesados que están presentes en nuestra alimentación, como el mercurio o el arsénico.